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Desde el 22 de febrero de 1904 la presencia permanente en la Antártida Argentina

Hacer Patria en la Antártida

Hacer Patria en la Antártida
Geólogos del Instituto Antártico
Argentino y personal de la Fuerza
Aérea durante el despliegue de un
grupo de trabajo en la Barrera de
Hielos Larsen.
En 1904 se inicia la presencia permanente en la Antártida Argentina, con el izamiento del pabellón en Orcadas el 22 de febrero de ese año. Durante 40 años la Argentina fue el único ocupante permanente del Antártico, hecho que constituye el mejor de nuestros títulos de soberanía en el área. Las investigaciones científicas llevadas a cabo por estudiosos argentinos, fueron un factor muy importante para revalidar el título de posesión.
El Arca / Ciencia y Técnica (Conicet)
Hacer Patria en la Antártida
Campamento al pie del Cerro Negro,
en la isla Livingston.
La Argentina tiene una larga historia de actividad científica en territorio antártico. De hecho, fue el primer país del mundo en establecer una estación científica permanente. El Observatorio Metereológico y Magnético de la isla Laurie Orcadas del Sur es mantenido desde 1904 por nuestro país. La vieja construcción de piedra –creada por el científico escocés William Speirs Bruce en 1903 y adquirida por el gobierno de Roca en 1904- se convirtió hoy en una moderna estación científica con instrumental de última generación que sirve de apoyo a un variado programa de investigaciones sobre ciencias de la tierra.
Así, la Argentina es pionera en la investigación científica en la Antártida. Con más de 100 años de tradición e historia Antártida, nuestro país tiene un lugar de prestigio mundial por las investigaciones científicas que realiza en el continente de hielo.
Sin embargo, no siempre la investigación científica estuvo al tope de la agenda Antártida. En realidad, hasta 1985 prevaleció un criterio geopolítico de ocupación del territorio antártico. “Luego de ese año cambió el enfoque de manera drástica, ya que se impuso la actividad científica por sobre la de ocupación”, cuenta Claudio Parica, experto en geología Antártida. Un punto crucial de este cambio, dice el geólogo, es que por primera vez el director del Instituto Antártico Argentino (IAA) fue un científico, Carlos Rinaldi.
“Esto fue un factor importantísimo, fue un quiebre a partir del cual la Argentina empezó a tener una proyección científica importante en la Antártida. Nuestro país hizo pié en este sentido, porque muchos países empezaron a depender del apoyo que podían tener de nuestro país, tanto a nivel logístico como científico, porque la manera de acceder al territorio antártico era colaborando y cooperando científicamente con científicos argentinos, ya que muchos no pueden ir por sus propios medios”, dice Parica.
Pero también, gran parte de la responsabilidad de este cambio fue la firma del Tratado Antártico, vigente desde 1961, en donde todos los países con intereses en el continente, incluyendo Argentina, Chile y Gran Bretaña, que tienen reclamos de soberanía, se comprometieron a limitar sus actividades a la investigación científica y a declarar el territorio como “Territorio de Paz y dedicado a la Ciencia”. Esto se vio reforzado en 1993 con la firma del Protocolo de Madrid donde se estipulan los compromisos medio ambientales de los países en el continente blanco.
Hoy se puede decir que se ha llegado a un punto de síntesis entre las estrategias geopolíticas y científicas en los intereses argentinos en la Antártida. “En realidad lo que se concibe ahora es que la actividad científica es el mejor argumento para ejercer la soberanía”, dice Parica.
Con 6 bases científicas (Marambio, Esperanza, Jubany, Belgrano, San Martín y Orcadas), nuestro país es el que más asentamientos permanentes tiene. La Argentina desarrolla investigación en meteorología y alta atmósfera durante todo el año. Pero hay actividades que sólo pueden hacerse durante el verano, como la geología, oceanografía, arqueología y biología en las cuales tenemos una fuerte presencia en la comunidad científica internacional.

Una epopeya científica

Pero tal vez una de las dimensiones más desconocidas de la investigación en la Antártida es la parte humana. “La forma que se hace geología es completamente diferente, en cuanto a la investigación en sí misma y también en cuanto a la parte humana”, cuenta Parica.
El primer problema que se tiene es el clima, porque el ambiente antártico es muy hostil. “Lo peor, lo que mata, son los temporales, pues no se puede hacer nada más que guardarse en la carpa”, cuenta.
Y él sabe de lo que habla. Con 17 campañas en la Antártida, 11 de las cuales realizó en carpa, ha llegado a pasar 5 meses en un continente donde los temporales son comunes y donde hay vientos de hasta 160 kilómetros por hora. Ni hablar del frío, que puede variar entre los –50º y los –20º C.
Como las investigaciones geológicas estudian los afloramientos rocosos, glaciares, auroras y cadenas montañosas y estas no pueden ser trasladadas a un laboratorio, los científicos deben trasladarse al terreno. Esto implica el envío de grupos de investigadores y la organización de campamentos en lugares recónditos, donde para llegar deben trasladarse en el rompehielos Almirante Irízar y son bajados en helicópteros al lugar del campamento.
Los campamentos están organizados como para maximizar las investigaciones, que muchas veces pueden durar meses. Así, cuentan carpas individuales, carpa-baño, carpa-laboratorio, carpa-ducha y carpa-cocina.
Pero los esfuerzos tienen sus recompensas. Parica fue el responsable de haber realizado el tercer hallazgo en el mundo de una especie de palmera que creció cuando la Antártida, América del Sur, África, Oceanía y la India conformaban el gran continente que se denominó Gondwana, hace aproximadamente 280 millones de años. En esa época habían además dos grandes masas de tierra: Laurasia y Cataysia.
El hallazgo lo realizó en la isla Livingston, lugar de trabajo frecuente para él en la Antártida junto con las islas Shetland.
Hacer Patria en la Antártida
Vista parcial de las instalaciones de la Base Orcadas.
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*Estudió en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Luego de “La noche de los bastones largos” emigró a Chile. Actualmente...
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