...porque la Tierra está llena de
violencia, haz para ti un arca de
madera de árbol resinoso.
Génesis 6: 13,14
ead / elarcadigital / Publicación semanal de La Caja de Ahorro y Seguro S.A.
|
Buscador ead
Buscador Google Enlaces Institucionales
Academia Argentina de Letras
Aeropuertos
Argentores
Asociación Argentina de Actores
Balletin Dance
Biblioteca Nacional
Canal Encuentro
COMFER
Corresponsales extranjeros
DAIA
Educar
Estado argentino
Fondo Nacional de las Artes
Fundación Konex
Gobierno Buenos Aires
INCAA
Instituto Leloir
L´Unitá
Presidencia de la Nación
Real Academia Española
SADAIC
Sangari Argentina
Tzedaka
Prensa Mundial
Aurora, Israel
Brecha
Corriere de la Sera
Daily Mail
Democracy Now
Ecupres
El País de Uruguay
El País, España
Frankfurter Allgemeiner
Granma
Info news
IPC / Diario japonés
L'Osservatore Romano
La Jornada
La Repubblica
La Stampa
La Vanguardia
Le Monde
L´Humanité
Mediático
Red Voltaire
The Independent
The New York Times
Wall Street Journal
Washington Post
|
Llegó lo que vendrá*
El Arca / Redacción
“Al entrar a su casa, flamante, la señora consideró la importancia de la calidad del aire por lo que presionó el botón verde que puso en funcionamiento el purificador de aire. Con su esposo habían decidido colocarlo en la piecita de huéspedes pero lo pudieron haber puesto en cualquier lugar de la casa. Donde estaba no era importante en cuanto a su función, dirigido por instrucciones que recibía a través del sistema eléctrico purificaba el aire de toda la casa estuviese donde estuviera.
Ya se había habituado que al llegar a su casa lo primero que hacía era mirar el panel del control total. Allí encontraba el estado de los todos los artefactos, le informaba si hubo alguna variación en la estructura del edificio, si se había detenido el lavarropas que dejó funcionando en la mañana. Todo estaba allí hasta el estado de las cuentas de los servicios. Los técnicos les habían explicado que a través del enchufe se recibían los datos en cualquier lugar de la casa. “¿Transmiten energía e información?” había preguntado. “Si, así es. Lo único que debe tener en cuenta que los electrodomésticos sean compatibles con el sistema operativo” les contestaron. Quedó algo desconcertado cuando le explicaron las múltiples funciones del panel, conectado al televisor. En el caso de recibir visitas podía ver quienes eran ellas y avisarles que ya iba a recibirlas o hacer como si no hubiese nadie en la casa si no eran de su agrado los visitantes. Avanzó hacia la cocina donde, con una simple orden verbal, se abrió la heladera. Allí tenía lo habitual en esos lugares, sólo que los alimentos no estaban a la vista como en su anterior casa, ahora los tenía en prolijos paquetes. A la mañana había decidido qué comer en la noche por lo que tomó un paquete, lo sacó y con otra orden verbal cerró la heladera, luego de dudar un instante ya que mantenía la costumbre de cerrarla con un movimiento de su pierna derecha. Antes de abrir el paquete se fijó bien en la receta para cocinar lo que había elegido. Estaban impresas en el paquete que, al sacarlo de la heladera, era leída por el sistema y aparecía en la pantalla de su refrigerador. De tanto usar la pantalla ya ni extrañaba la lectura en el papel. Miró rápidamente los ingredientes que necesitaba pero fijó la vista en la nomenclatura que, muy visible, esta al final de la receta. Tenía dos letras y un número. Fue al aparador y sacó de él una cajita que llevaban las mismas indicaciones numéricas que las de la receta. En este caso había elegido pescado. Lo puso en una bandeja, derramó lo que estaba en la cajita, lo puso en el horno y marcó el tiempo para cocinarlo según la indicación que estaba en la cajita. De allí se fue a tomar un baño. Las luces se iban prendiendo y apagando a medida que avanzaba o dejaba el lugar del pasillo, procedimiento similar al entrar al baño. Cuando estuvo lista indicó la temperatura del agua en la pantallita de ese lugar y el tiempo que quería ducharse. Luego de esa operación y secarse con toallas que sólo debía colocarla sobre su cuerpo y actuaban por un sistema simple de ondas electrónica, se puso delante del espejo. Además de peinarse y arreglarse un poco la cara, en la pantallita adosada, en la parte del costado, puso la fecha de ese día y el dato “noche”. En el espejo salieron tres sugerencias de qué ropa podría usar esa noche. Pasó a la pieza envuelta en su bata electrónica, con una orden verbal se abrió el armario y se puso la vestimenta que había elegido. Miró hacia la pantalla de la pared y comprobó que habían llegado su esposo y su hija e hijo. Fue hacia la cocina, en el camino saludó a su esposo, le dio un beso a su hija, dos a su hijo con el que tenían una relación especial, habitual entre madre e hijo, les indicó que la cena estaba lista en quince minutos y que se manejasen por cuenta propia ya que no pondría en funcionamiento el timbre de llamada que le parecía de mal gusto. Con historia de vida tradicional la cena se desarrollaba con cierta libertad. Hablaban de cualquier tema y desconectaban los aparatos que podían indicarles que ya estaba el programa favorito de televisión o que se prendía automáticamente el centro musical o que la pantalla de la cocina les daba indicaciones de los llamados que debían hacer esa noche o las sugerencias para el día siguiente. Esa noche uno de los temas fue si decidirían o no comprar la promocionada mini computadora que colocadas en las muñecas de las personas permitían encender o apagar cosas, abrir puertas, saber en qué posición dentro de la casa se encuentra algo que se les perdió y otras informaciones similares. La conversación siguió el esquema habitual, madre y padre opinando que eso ya era demasiado e hijo e hija entusiasmados por la novedad. Luego de esa velada “en libertad” se fueron a descansar. A la mañana siguiente los padres fueron desperados con suave música clásica, el hijo con la espantosa rockera y la hija con boleros, ente rarísimo esa jovencita que había descubierto los boleros en el archivo discográfico de la madre y se había enamorado de ellos. Al otro día, cuando el más rezagado traspasaba el umbral de salida dio una breve orden y toda la casa se cerró por sí sola. El concepto de hogar inteligente es hoy en día una realidad, pero esta casa, una de las trescientas inauguradas recientemente en Corea del Sur, es una pequeña muestra de lo que las cosas pueden llegar a ser en el futuro. *Publicado en Ecupress, Agencia de Noticias Prensa Ecuménica
Otras notas de esta ediciónUniversidad de Buenos Aires Las carreras tradicionales ganan la partida
www.ahoraeducacion / Sitio sobre educación nacional.
Ciencia y tecnología Europa a la caza de otra Tierra
José Ospina Valencia / Periodista de la Deutsche Welle
Tijerazos"A los jóvenes les hablo de alimentos y bebidas como los yogures, el pan y la cerveza realizados a través de procesos biotecnológicos. A los mayores, les menciono las vacunas, antibióticos y nuevos medicamentos. A los industriales les cuento de los biocombustibles y bioplásticos; a los economistas, del agro negocio y a los ambientalistas, de conservación de la biodiversidad. Todos tenemos algún punto de interés en la biotecnología". *Estudió en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Luego de “La noche de los bastones largos” emigró a Chile. Actualmente... Tiza y pizarrónLa educación por especialistas
|
|
|
ead / elarcadigital Viamonte 1716 - 3 - 16 (C1055ABH) - Buenos Aires - Argentina (54 - 11) 4374-1987 / 4371-0922 |
elarcadigital.com.ar no se responsabiliza por material de cualquier tipo no solicitado, ni tampoco por la devolución del mismo. Las colaboraciones firmadas expresan la opinión de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión de la revista. La línea editorial de la revista se expresa exclusivamente a través de los textos firmados por su Consejo Editor. |