...porque la Tierra está llena de
violencia, haz para ti un arca de
madera de árbol resinoso.
Génesis 6: 13,14
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Huellas de Píndaro
Píndaro, uno de los más destacados poetas de la Grecia arcaica (518 a.C).
Sin andarivel y otros poemas
Graciela Perosio
Graciela Perosio
Fotografía de Sara Facio.
Graciela Perosio nació en Buenos Aires en 1950. Egresada de la Facultad de Historia y Letras de la Universidad del Salvador. Dirigió el Departamento de Extensión Cultural del Instituto de Cultura Religiosa Superior. Recibió la Beca de Investigación del Fondo Nacional de las Artes para estudiar la obra del poeta argentino Carlos Latorre. Ha publicado siete libros de poesía: Del luminoso error, Brechas del Muro, La varita del mago, La vida espera, La entrada secreta, Regreso a la fuente y Sin andarivel.
Desde 1968 coordina el taller Las voces,  dedicado al estudio y fomento de la creatividad aplicada a la escritura. Su obra ha servido de inspiración a otros artistas destacándose la muestra escultórica sobre La vida espera que Aroldo Lewy hiciera en el Museo Luis Perlotti. Un grupo de jóvenes que investiga las posibilidades de las perfomances multimediáticas, bajo la dirección de Elizabeth Dib, ha montado dos  de ellas como comentario a Regreso a la fuente (Centro Cultural de la Cooperación y Casa de la Lectura, respectivamente) Su obra está siendo traducida al portugués y al italiano, habiéndose difundido por diversas publicaciones gráficas y sitios de la red.










                        «El horizonte aguarda...»
Partiré algún día
las manos libres
hombros al viento
y el recuerdo
al que pagué tributo.
Partiré hacia las horas
quietas
y llevaré serena
un manojo de hierbas
cultivadas con dolor y empeño.
Mi trabajo
y los pocos cariños conseguidos.
El horizonte aguarda
más allá de los dueños y las casas,
más allá de los hijos:
la soledad de la plena compañía.
Al fin, el fin.
Ni yo ni tú.
El fin de cada uno
más o menos conquistado.
                                              (del luminoso error, 1982)


El surtidor en el centro del jardín
está seco.
La puerta carcomida,
apolillada.
Un herrumbrado martillo
ha olvidado las fraguas.
En el huerto han jugado la batalla
pisoteándolo todo,
enrojeciendo el verdor y la frescura.
Sólo la daga del viento
danza desde el alba
en lo que fuera
mi inútil fortaleza.
                                               (Brechas del Muro, 1986)
 


Edicto (1)

Yo he sido siempre una manzana fresca.
Reluciente en el plato.
Cercana y recatada.
No hacía falta cortarme.
Nada me lastimaba.
Moraba iterativa
Para el hambre del hambre.
Desconozco el mordisco
que supiera dolerme.
Mis jugos eran juegos
hacia la alegría alta.
Por eso siempre estuve
a mano para todo.
                           Y era toda feliz
                           mientras me masticaban.
Nadie tiene la culpa.
Publíquese en los diarios. Yo nunca imaginé que me acabara.


(1) Escrito que se fija en los estrados del juzgado para conocimiento de las personas interesadas en los autos que se instruyen, en los que no están representados o cuyo domicilio se ignora.)     

                                              (Brechas del Muro)                               
                                  
 
            

 la última ternura


                                                         a Horacio Tarelli

Voy a juntar desechos
con la poca ternura que me quede.
Voy a arropar algún héroe maltrecho
(Ulises, Lanzarote, Quijote o Martín Fierro)
(Súperman, El Zorro, David Crocket o Patoruzú)
Sé igual –Minguito− a estas alturas

Lo llevaré a mi casa
Y haré una sopa de cuentos para niños

(Argentina: tus niños
                   creciendo horror TV en colores
                   hataris boligoma desempleo
                   tus niños sin eneros
                   y tus héroes sin gesta.)

La última ternura que nos quede
vivida a rajacincha sin pudores.

Con retacitos
-escorias de viejas dependencias-
coso una bandera de juguete
       una bandera
                        en fin
                              una bandera.                                                                  

                                                                   (Brechas del Muro)
 
las heridas aún duelen pero más las ausencias
esos huecos presentes que donde tocás tiemblan
pasadas tantas luchas el cansancio me puede
me llega desde adentro se me inclina la lanza
yo sé que están los hijos cuidando mi caballo
yo sé pero hoy los huecos la sangre como llamas
los diálogos truncados y tanta mala pata
yo sé pero no nombren después de la batalla
después de tanto tiempo con el dolor en ancas
ay padre madre tierras  después de tanto tanto
al fin voy a llorar.                                                                                                                                                                     
                                              
          (La varita del mago, 1990)



Tu lengua lenguándome la crisálida oscura cimbreando mis ma-
riposas confusas  que  me  son en  vuelo arrebatas batiente en el
crepúsculo te golpeás rajándome te rajás golpeándome tu lengua
partiendo enmariposada de mí lengua que alé con mi pubis a
dónde tu volarme lejor qué manos me manan los senos nos
mantea tu lengua cuajada en mi mano se vola vuela danza me
soy siéndote incisiva mi lengua deslenguándote qué senos me
manan las manos qué  sé  nos  te  dónde aquí humedades no me
                                regreses nunca. 
                       (La varita del mago)                                                       



no es para quedarnos en el amor que amamos

sino para  la duda para la mutación persistente
que  atraviesa los hijos los proyectos las vidas
planetarias  escaleras   remolinos  no  es  para
quedarnos  amor  puerto partida  parto parte y
no todo y no final sino puerta infinita amamos
no para quedarnos sino para la angustia escudo
oscuro paso en el amor que amamos                                                                                                                                                                                    
                                                               
                                                           (La varita del mago)                      
 


quedóse exhausto el mar que tanto bufó el viento
una desmesurada noche disemina ecos de fukuyama.
y tu voz, un susurro en la espuma del mar,
batiendo sin embargo, duramente,

el único problema ideológico,
verdaderamente serio
que nos queda por debatir,
es la muerte.
pensar, legislar, engendrar
desde su perfil estricto.
pero ¿qué si desvanecemos el luto?
qué si disfrazamos la obra
del dibujante eximio en nuestro rostro?
¿qué podrá saber quien no empuñe
-como triunfante bandera por la vida-
la epifanía del ritmo de la disolución?
tu sabia disolución te hará invencible.
honra, pacientemente, la sacralidad del instante
y el milagro austero de la precariedad,
ardua llave del arte,
que siempre, aunque te abrume,
es la orfebrería de lo mínimo.
contrara del poder.
en fin, hija, esa hendidura leve

del escueto diálogo
con la más fiel de las amantes.
                                                   

                                              (La vida espera, 1995)
 


somos las aguas tibias/desandate/
navegá con nosotras cuerpo a cuerpo
contigo/ oí las voces sabias/ las burbujas/
el lento suceder del ritmo dentro el ritmo/
somos las aguas tibias/ las sensatas/
las que fluimos despacio aun en la tormenta/
cobijate desnuda/ desatada de signos
y estropajos/ coincidite en los tiempos
conocidos/ tomá el pulso en tu pecho/
no te olvides/ coinversá con tu miedo/
corregílo/ y esperá en la paciencia
calladita/ sonreíle a tus piernas y
que aguarden/ por esta vez quedate con vos
misma/ y el futuro que aquiete su marcha
de redoble/ sus relinchos/ sus potros
de la ausencia/ y toda la certeza
de tus precariedades/.

           
                                              (La vida espera)

 


Como letargo
como quien deja ir
quien se despide
apenas sonriéndole
a un transparente pasado
que se marcha,
se deslíe, borronea.
Suelta el nombre y la forma.
Quien los dedos abre permite que la sangre fluya.
Quien permite gana todo lo hasta ayer perdido:
la sangre, los amores, los acordes finales
y el silencio.
                                              
                                            (Regreso a la fuente, 2005)


Como telaraña que resiste.
Que aun cargada de lluvia y en el viento resiste.
Como la huella de piececillos en la orilla
que la marea aplana y borra
Pero vuelve con los niños del verano…
La vida, frágil, regresa.


                                             (Regreso a la fuente)

 


nadie más fiel que las violetas de mi balcón.
invierno tras invierno bautizan de color
cada mirada al mundo desde mi living
rojo, fucsia, magenta, borravino, lila, blanco, rosa
persistentes, llameantes, altivas
en su humilde dignidad de maceta
viven erguidas en el propio tallo
y con la mirada gacha
hacia el oscuro trabajo
del sustento.
                                         (sin andarivel, 2009)

a fines de agosto el parque ensaya
para la pascua florida con ritmos del sur.
los sauces intensifican su verde,
el ceibo ennegrece reconcentrándose para
                  el salto,
pero el álamo permanece
con su presencia traslúcida de fantasma.
el álamo austero, a fines de agosto,
me recuerda que siempre
hay un hueso
duro de roer.     
                                                                (sin andarivel)
 

reír con la contundencia roja
de la caseta del cuadro de Malevich
limpiar la borra triste del café
que se adhirió al fondo de los huesos
jugar con las astillas
sobrevivientes de una catástrofe
partir, soltar, dejar
y estirarme bajo el sol de la playa
como un gato perezoso.
                                                                             
                                                                  (inédito)


*Esta sección cuenta con el asesoramiento del poeta Jorge Ariel Madrazo

 
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Tijerazos
“La cuestión es que si decae el lenguaje humano, decae la condición humana. Porque no usamos el lenguaje, insisto, somos lenguaje. Y cuanto menos lenguaje somos, somos menos humanos, menos hombre”.


Poeta argentino, traductor, ensayista. Premio Nacional de Poesía. Recibió en Venezuela la Orden Alejo Zuloaga otorgada por la Universidad de Carabobo (2000). Sus obras, entre otras,  son Antología Poética (1996), El arte de callar (2003), Antología pessoal (2003) y La otra vida (2003). Sus traducciones más recientes son, La educación...
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