La Caja de Ahorro y Seguro

...porque la Tierra está llena de
violencia, haz para ti un arca de
madera de árbol resinoso.
Génesis 6: 13,14

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Huellas de Píndaro

Huellas de Píndaro De Grecia arcaica al presente

Selección de poemas

Jorge Paolantonio: «Vuelva con sus manitas rugosas…»

Jorge Paolantonio: «Vuelva con sus manitas rugosas…»
Jorge Paolantonio nació en Catamarca, Argentina, en 1947. Escritor. Profesor licenciado en lengua y literatura anglosajona por la Universidad Nacional de Córdoba; posgrado en literatura contemporánea (Stockwell College, Kent); cursó el doctorado en Lenguas Modernas en la  Universidad del Salvador. Docente universitario  (1972- 2008). Crítico y cronista para los diarios La Unión, The Buenos Aires Herald, “Z” (Caras&Caretas) y Rumbo Sur. Representó oficialmente a su provincia en más de 20 ocasiones en la Feria  Internacional del Libro de Buenos Aires.  Su obra Rosas de Sal constituye un hito en la historia del teatro catamarcano al cumplir 20 años de representaciones ininterrumpidas. Como poeta y narrador ha sido incluido en antologías nacionales e internacionales. Parcialmente traducido al inglés, italiano y catalán.  

Publicaciones


Poesía: Clave para abrir las pajareras (1973); A Imagen y Semejanza (1978); Extraña Manera de Asomarse (1989; Estaba la muerte sentada (1991); Resplandor de los Días Inusados (1994); Lengua devorada (1994); Huaco (1999 y 2001); Favor del viento (antología breve) , (2005); Peso Muerto (2008); Del Orden y la Dicha (2011), De Santos y Herejes (plaqueta) (2010), Jorge Paolantonio- Obra Selecta (2011) (publicación oficial de distribución gratuita).  Teatro: Rosas de Sal, (1993- 1994- 1995-2003). Teatro I (3 obras) (2003). Teatro II (14 monólogos) (2009).  Narrativa: Año de serpientes (1995). Ceniza de orquídeas (2003- 2008), versionada al inglés como Ashes of Orchids (New York, 2010). Algo en el aire (2004), La Fiamma, Vida de ópera,  (2008).


Distinciones


Entre otras: 1er Premio La Unión-Gob. de Catamarca, 1973; Premio Nacional-Regional de Poesía (NOA) 1993/1995, Sec. Cultura Nación; 1er Premio Encuentro  Patagónico de Escritores, Puerto Madryn, 1994; Premio Traducción Poética, Univ. de Extremadura, España, 1994; 1er Premio Municipal, Poesía, San Fernando del Valle, 1998/1999; 1er Finalista Premio Planeta 2000; 1er Premio Municipal, Novela, Buenos Aires, 2007 (Bienio 2002-3); Premio Extraordinario de Dramaturgia “Garzón Céspedes”, Madrid, 2010; Premio “Esteban Echeverría” [trayectoria en narrativa], Gente de Letras, 2011; 2do Premio Municipal, Narrativa Breve, San Salvador de Jujuy (2012).


De ‘Estaba la muerte sentada’

Doña Nieves


Vaya a saber de qué costurero
su vestidito floreado
ni de qué alambique su agüita florida

trenza y pie que arrastra

                          “vengo por las sábanas”

lavandera de mi casa
verónica de los cuerpos
vencedora del sol
vuelva
vuelva con sus manitas rugosas
para enjuagarnos la  vida
                                               


De ’Huaco’

La Asunción                                                      

asistida por corazones de yeso
baja esa vieja de caderas macizas
regulando
                la verdad o consecuencia
de su antigua liviandad

tiene un párpado
más abierto que el otro
para espiar el más allá

ha visto morir plantas y gatos
ha oído al amante cortarse entre ronquidos
ya sabe
que la amistad
se vuelve de humo y obituario

la ayudan a bajar esa vereda

en el pelo le pesa una flor
coqueta
se la quita          y la deshoja
                                                                                     
De  ‘Resplandor de los días inusados’

Tardes de doctrina

La casa que yo digo
bostezaba sus jazmines
a mi paso
nacía exacta
en el patio de atrás del mundo
y una palmera alta como Dios
elevaba
los rosarios     las sonrisas   
los dientes amarillos
de la señora Eusebia
( Dios te salve del ámbar de sus cuentas
de los escapularios jadeantes
de la proa de su hamaca  
asomándose en las tardes de doctrina)

ella  estaba       insoslayable como la eternidad
sentada  en  el  trono de su mirada acusadora

odiándonos     rezándonos sin glorias ni penas

la sepultaron viva las paredes de mi infancia

Elegía

No oigo tu grito
ni  sé dónde quedó tu zarza de fuegos bondadosos
aferrados a mi respiración
ignoro tu muerte en cuclillas
y tus manos torpes al costado mismo del remordimiento

me voy hacia pedacitos de cielo
donde el hambre me sea leve
ya que no vuelves
ni tercer día ni tumba vacía
aunque me pinte las boca de verdades azules
aunque descienda de mis barcas amarillas
aunque recoja las redes llenas de hormigas besadoras
aunque te llame y llame
para darte mis flancos de buitre
mis praderas de amapola
mis ojos de estopa
que ya nunca
jamás
podrás incendiar desde tu nombre

QUIROFANÍA
                                                  Quítenme las entrañas / Yo he cantado                                                                                                                                                                                                 
                                                                                  Odiseas Elitis,
                                                                              La Pasión, XIII:16 


Canto V

Los otros que te amaban
despellejaron tu alarido ebrio de vinos indefensos
y prestaron el filo agrio de sus ojos
para escuchar tu respiración
en un frasco de sangre gemebunda
alta como un dios inacudido
señalando praderas de sal y estatuaria de carne

Los otros que te amaban
desataron tu pecho entre las rosas
para que entraran tordos a comerte las ganas

Y estabas todo de harina
en las hierbas sigilosas de tu pelo mojado
bajando de las carnes maltratadas
pisando los dedos buscadores
petrificando las flores aciduladas
para subir tu aire
        besar los bordes de la vida
        y hallar la llave de tu casa
                                                 colgada de tu corazón.-              

De  ‘Peso muerto’

La  partenaire

nada por aquí    nada por allá
salvo su ajada belleza y los afeites
erguida en sus tacones  
tocado de plumas
y el hartazgo de saber
que en las galeras no hay conejos
las flores son de tela

las palomas carroñeras
picotean en su encierro

el armario la ahoga
le va quitando el aire

la rutina es sólo eso

todo tiene un doble fondo
un pie que no se ve
un estante oculto
una mentira que aprieta su sonrisa
y duele como muela mala

esos brazos  esas manos  esos guantes
que apuntan
a la  ilusión ajena

nada por aquí   nada por allá

la magia es haber sobrevivido     

                                           
Awareness

la vida es una cielorraso desbandado
lancetazos
el cielo sobre la mirada
como diluvio sobre un pueblo viejo
solamente entonces puede nombrarse a los otros
verlos exactos
retratados en su pajarería
ventanales de felicidad reída
ignorando todo destierro

hay que preguntar qué fue de los que amamos
aludiendo a la niebla
las polvaredas de partida
los miedos de niño arrastrando un pie por la vereda

todo vuelve con el techo desplomado
están allí     ocultos   
partes ocultas de la trama

y al final   sólo al final
todos se pertenecen

                                                                                                        

Memoria sin castigo
                                   
                                             un  cygne avance sur l’eau
                                                                                        tout entouré de lui-même,
                                                                                        comme un glissant tableau

                                                  
                                                                                       Rainer Maria Rilke



la tarde en un espejo
y esquirlas     de sol

aquí no hubo guerra sólo un homenaje
a frecuentes victimas del tango y el aire  

un cisne es un cuadro deslizándose   
aire distante de lástimas ajenas
un pena alejada de nosotros
tan distinta
a los que yacen en el lecho del río


el enano de la obediencia
se pinta los labios hasta llagárselos

la latitud del miedo suele repetirse



Selfportrait

Fin y cabo de mi propia historia
tanto desvestir mis santos
la infancia demorada     
adolecer violeta
tanto elegir tanta catástrofe
esta prisa tan deprisa tan corriendo
para quemar las naves bajo el puente
y esperar la lluvia que nos lave
la sucia soledad de lo que acaso
importe sólo a medias
lavanderas y marquesas bestias ciegas
sin otra carga que sus costras
son todas mis palabras encogidas desgastadas
fatiga de los hábitos y monjes
y no quedarme en ojos que saben que nos vamos

vestirme de nerón para fotografías
morir en flash
es vivir siempre



de  ‘Del orden y la dicha’
la Luciana

era de harina y albahaca machuca el corazón de la Luciana
y se levantaba los pollerones a ventilar su día
para que el conscripto del ‘erre diecisiete’
la chayara con mordiscos

cuando el alquitrán bramaba
se salía de la vaina
y  se enroscaba una víbora de abalorios que le picaba el codo
mientras la manga japonesa cosida en el ‘virgen niña’
le desgarraba el hombro huesudo
bajaba lenta a sus pezones de mora   
veloz subía hasta esos labios de granada partida  
donde abrevaba la sed de los miliquitos
y de algún tonto del barrio al que le daba el gusto

en el pelo llevaba un lazo blanco
que la volvía al dios de la comuniones  colectivas
a las campanas al vuelo
la azucena de tela
las campanillas azules de la cerca
la puntilla de los monseñores
la música de los altavoces
la cascarillas de los festejos
la náusea de los ayunos
antes de tragarse el cuerpo de su salvador
la infancia que la peinaba con agua florida en el patio
mientras la bataraza ponía huevos pintos
dando una fiesta de cacareos

ni qué decir de los zapatos
que la subían al ras de la placita y la estaqueaban
bajo un terebinto
donde recibía favores y hojas frescas
a cambio de un cigarro y unas mentas  picosas
y algún billete chico

ah
era una reina caminando la Luciana

cuando le daban franco



del  orden y la dicha

tengo un puño cerrado y una mano tranquila
balanza inexacta para medir los días
y las tardes
y las palabras afiladas de la noche  

a veces pesa doble
la tarea de lo mezquino
y me voy en el ala áspera de escamas
que derrama escapularios
sobre el miedo de mis hijos

me ayudan los ausentes
esos fantasmas milagreros
que vistieron mis pies  y desnudaron mis ojos
solo por darme una vereda tranquila

me nutren talismanes
que guardo bajo llave
y
un nombre muy amado que beso
y reitero como mantra
a la hora de las despedidas

tengo también deidades
que despierto acaricio
y con ellas me quedo
hasta la duermevela
tras un panteón que anuncia
piruetas  increíbles de galgos y felinos  
 
el orden de la dicha
se escurre por heridas que parecen abiertas   
mi corazón
lo sabe
 
lo demás es equilibrio
casi un puente
entre la nada y el vacío

**Esta sección, que difunde a poetas argentinos y latinoamericanos,
cuenta con el asesoramiento de Jorge Ariel Madrazo, poeta, periodista y
escritor.

 
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Tijerazos
"A los jóvenes les hablo de alimentos y bebidas como los yogures, el pan y la cerveza realizados a través de procesos biotecnológicos. A los mayores, les menciono las vacunas, antibióticos y nuevos medicamentos. A los industriales les cuento de los biocombustibles y bioplásticos; a los economistas, del agro negocio y a los ambientalistas, de conservación de la biodiversidad. Todos tenemos algún punto de interés en la biotecnología".


*Estudió en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Luego de “La noche de los bastones largos” emigró a Chile. Actualmente...
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