La Caja de Ahorro y Seguro

...porque la Tierra está llena de
violencia, haz para ti un arca de
madera de árbol resinoso.
Génesis 6: 13,14

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Huellas de Píndaro

Huellas de Píndaro De Grecia arcaica al presente

El poeta y sus versos

Miguel Gaya. Breve antología personal

Miguel Gaya. Breve antología personal
Miguel Gaya nació en Ayacucho, Prov. de Buenos Aires, en 1953. Integró en 1979 el Grupo Onofrio de Poesía Descarnada junto con Javier Cófreces y Jonio González. Miembro del Comité Editorial de la revista de poesía La Danza del Ratón, desde 1981 hasta convertirse en Ediciones en Danza en 2001.
Ha publicado los siguientes libros: Poesía: La vida secreta de los escarabajos de la playa (1982), Levanta contra el viento la cabeza oscura (1983), Colección Robin Hood (1994), Siluetas en la corriente del río (2000), Los Poetas Salvajes (2003), Lo efímero y otros poemas inestables (2009). Mediterráneo (100 ejemplares numerados y firmados por el autor, 2010), El alma y otros lugares (Ediciones en Danza, Buenos Aires 2012).
Novela: Contemplar ese animal sangriento (España 2008). Finalista del Premio Biblioteca Nacional 2006 con un jurado integrado por David Viñas, Luis Gusmán y Martín Kohan. Una pequeña conspiración (2012). Finalista Premio Novela Negra 2011. Sus poemas han aparecido en varias antologías y merecido múltiples reseñas en medios del país y del exterior.


Breve antología personal
de La vida secreta de los escarabajos en la playa

Esa mujer

Cuando de esa mujer se borraron las últimas sonrisas
en el bosque del que hablé anteriormente se produjo
gran mortandad.
Esa mujer me robó algunas caricias inconfesables
de las que ya no tuve más noticias.

años del sol construyendo entre las ramas buenas promesas.

En el bosque los fantasmas de mis amigos muertos
siguen enamorados de su cintura,
o de la forma que tenía de mover las manos.

Fuimos demasiados para amarla
Y ninguno lo hizo bien  
Demasiadas cosas entre ella y nosotros
Amantes torpes
pisoteando sus silencios
deshaciendo la luz que la acompañaba.

Lo que duele
ahora
es su sombra
entre nosotros.  
Su misterio
Destruyéndose con los años.


Invitaciones para el Gran Circo


No fue un buen comienzo
Ni esto es un final
Porque en realidad nada termina
en este gesto.
“En verdad os digo En verdad os digo
que cualquier otro camino
                hubiera terminado
así.
El verdadero desastre está
en aceptar elegir
bajo esta carpa”
El que así les habló (siempre es grandilocuente
y ya lo sospechaban
fue el enano,
porque
¿qué esperaban en el fondo de sus corazones
de esos harapientos banderines en lo alto de las lonas?
La aventura hace años pasa por otro lado
y si no se tiene   
(“en verdad os digo en verdad os digo”)
el fuego sagrado
¿quién calentará estos huesos
cuando la adolescencia parta?

    Y a/hora
el atrevido muchacho del trapecio prepara
su verdadero salto mortal


El atrevido muchacho del trapecio

William Saroyan   



La vida secreta de los escarabajos en la playa

Ellos se aman en cuevas húmedas
tenaces, y viejos, y forzudos,
y al mediodía mueren por millares al sol,
las panzas resecas y agitando
los grotescos bracitos.

Dios es para ellos El Gran Exterminador.



de Levanta contra el viento la cabeza oscura

Punta del Diablo
I

Sola en la noche una gota cae
sobre el patio con hojas
y luego, con lentitud,
otra le sigue.
El tiempo entre ellas no fluye.
Se estanca
y dolorosamente espera
la caída
y la disolución.
Así, amor,
de tu boca a tu boca,
de tarde en tarde.
 
II

La cerca de madera al fin
fue alcanzada por el médano y quedó
en parte sepultada y falta de pintura.
(Estas son las noticias que te traigo:
La ventana golpea,
comienza un aire frío que dobla los arbustos).
Soy lento al recorrer
el camino que lleva hacia la casa.
“¿No hubo tiburón?”
“Viene tormenta.”
He llevado café hasta la mesa.
En esta vieja máquina que a veces se equivoca
te dije del tiempo que toma
una gota en caer
Y ahora, amor,
todo el mar se desploma.  


 de Colección Robin Hood

Moby Dick


¿Qué habrá sido
del ataúd tatuado
boyando
en el inmenso mar?
¿Qué del saludo
De la mano del capitán
invitándome?
Años de letras,
de literatura,
para espantar de los ojos
la blanca espuma
de la ballena acechante.


Una excursión a los indios ranqueles


Para que engorde el caldo
le ponemos
cosas innombrables.
Para que tenga sustancia.
    Y después negamos.
“Tiene choclo nomás,
alguna tripa gorda…”

Tierra de ranqueles es esta.
De cristianos dudosos.
Más que de mentiras
nos alimentamos de ocultamientos.
Todos comimos
carne de yegua,
gusanos de la tierra.

El último de los mohicanos

Tal así
como el mohicano que
entregó su alma
para que
doncella viva
bríndote las telas
de mi corazón
para que mores
y de él
comas
te emborraches.


de Siluetas en la corriente del río

Puerto de frutos. “Dulces Las Hermanas”

Dios! qué frágiles /somos

La rama del manzano /podría
matarnos
si no /floreciera

Somos /cada vez más
repeticiones/
El aire/
que rodeaba/
lo que fue una vez

Somos /lo que vamos
transmutando/
Los frutos mudados
en transparencia
del aire:
el olor del membrillo
el sol
de las naranjas/ amargas

Cada vez más lejos
cada vez
de las duras semillas

Elegimos
esto: los aromas
alejándose
de la pasión/
de la tierra

Caminante
si llevas
estos dulces/ estas ambrosías
llevas
lo que resta
de estas süaves/ atentas
señoritas.


Río Caraguatá: "Gymnopedie nº 1”


Durante muchos años/ me desentendí
de la música
Como si fuera/ otro hombre
he recorrido/ mi camino
O al menos
el que yo creí
que lo era.

Pero/   unas notas de piano
pueden abalanzarse

Ah, la suavidad
con que caía!
La tarde
era ese aroma
del té
Y ella
la pálida sonrisa
de su pelo
desvalido de sol

Yo no sabía entonces
que nada puede repetirse
que
más rápido o moroso
todo se bebe
Creía en la lentitud
como infinito
Creía en la detención
/En apropiarme

Y ella
reducida por mí
a esa música
al fin
    se desvaneció

No sé
quién puedo ser
ahora
que se ha desvanecido

/he quedado
fuera/ de mí

y ella/
ajena
por completo
existe/
atrás

alzando su rostro
para sonreír
/a una nota
         que se sostiene
el tiempo que tarda/
en morir
    
Cementerio en las  islas
Las tumbas se elevan sobre el terreno
porque los deudos desconfiaron
de los taludes contruídos por el municipio
para defender la isla
de la incuria del agua.
Sin embargo, otros predadores se han hecho presentes
saltando tapias
llevándose cuanto de metálico o de mármol había
y desde hace años no se sabe donde yacen
el Dr. Emilio Ravignatti, largamente llorado por la comunidad,
o Carmelo Mangieri, fundador del astillero.
Sólo prosperan yuyos y plantas
que se arraciman en las cruces ladeadas
borrando nombres e invocaciones a la misericordia del cielo.
Así que resultó inútil aquel entierro falso de nombre europeo
para que su portador obtuviera mejor refugio en las islas.
Las letras ya no dicen nada, por más que esforcemos la vista
o la imaginación para ver sus noches continuas
entre los helechos gigantes y el sonido de los eucaliptos.
Hacia el  fondo del perímetro, junto a la tapia final yacen,
dicen, en fosas sin señas prisioneros traídos vivos por la Prefectura.
Gentes de ciudad en fuga por los riachos, en busca de un exilio
que terminó siendo éste.
Así que desde ese tiempo ya nadie entierra aquí a sus muertos
ni les viene a rezar o a traer comida o más no sea compañía.
Todos ellos aquí, los isleros, los lancheros, las mujeres calladas,
las viejas y las muertas de mal parto. Las criaturas que no atinaron
a llorar en este mundo (en sus pequeños ataúdes blancos).
Todos en esta tarde asoleada, ya no polvo, bajo la tierra húmeda, molidos
por las raíces de la gramilla brava, el sauce llorón, los eucaliptos.
Mezclados en lo oscuro. Llevados por el viento.



de Los Poetas Salvajes
EUGENIO MONTALE DESPIERTA EN SU LECHO
EN SOTTORIPA, A LAS PUERTAS DE VENECIA,
CIRCA 1939


Campos de Sottoripa!
Eugenio Montale es hombre pesado
de cuarenta y tres años
bolsas en los ojos
gesto duro
pelo grueso entrecano

Campos de Sottoripa!
Da la espalda al mar
a lo que muda
en la mañana
la ráfaga ondula
sobre las barcas
el olor marino trastorna
un pájaro en vuelo

Campos!
La tierra se detiene
en ese árbol
de espeso vino arrugado
las piedras la acequia
el campo arado
el amarillo del aire
estático

Montale se vuelve
hacia dentro

La brisa
que despeinó la cabeza
de un pájaro posado
tras los vidrios
muere también
Ya nada queda
de los motores que estaban puestos
en la madera de viejos barcos
y esa madera tampoco
ha permanecido
quieta

Sin brusquedad Montale vuelca
su cuerpo
hacia los campos
de Sottoripa

A quién amó?

Si pudiese
representarse él
después del terrible gesto de amar
de esa manera
en que todo lo que muda
se aquietó

Quiero decir
si él pudiese verse en el momento
de amar
lo efímero con
ese gesto de volverse hacia los campos

él hubiese sido
la tierra

Él sería
más que el olivo
o el canal seco donde el olivo
vuelca su quieta raíz
esa huella
el mineral de la huella en la tripa
de la tierra
tomado como aire
El aire
como mineral:
Eso es el amor
Abrasado

Campos de Sottoripa!
Tan cerca del mar
como si fueran
eso

Eugenio Montale en una casa
al filo
de volar
eterno    


En el otoño de 1964 Jorge Luis Borges visita
Austin, Texas, y le dice a la prensa que esa
ciudad es “idéntica” a Buenos Aires.

Qué fatigoso ser uno mismo
mucho tiempo
Yo que soy
el hombre invisible
para mí
me desalienta encontrar
el mismo equívoco
cada mañana
frente a quienes soy
desconocido
Es cansador que
a quien cambia así
sin dejar huellas
debamos darle siempre
el mismo nombre
habiendo tantos
en un universo compuesto
por infinitos nombres
y pocas cosas:
Un libro que es
una biblioteca
que es
un libro
que es
un reflejo
de una biblioteca
y así
hasta dar con un
tigre que es
reflejo
de una sombra
que es
espejo de
un hombre
que es
la sombra
de un nombre

Todo se lo creen
ellos
Todo escuchan
como niños:
Que una ciudad es igual a una ciudad
que es una ciudad que nunca es igual
Una ciudad cambia
según la luz
o el atardecer
o los hombres
en esa ciudad
haciendo todo por primera vez
creyendo que repiten algo
cuando cada instante de ellos es único
y cada uno es todos
repitiéndose

Me siento en la noche
y escucho
a los hombres

Qué júbilo
saberse perdido



 
***Esta sección, que difunde a poetas argentinos y latinoamericanos, cuenta con el asesoramiento de Jorge Ariel Madrazo, poeta, periodista y escritor.
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Tijerazos
"A los jóvenes les hablo de alimentos y bebidas como los yogures, el pan y la cerveza realizados a través de procesos biotecnológicos. A los mayores, les menciono las vacunas, antibióticos y nuevos medicamentos. A los industriales les cuento de los biocombustibles y bioplásticos; a los economistas, del agro negocio y a los ambientalistas, de conservación de la biodiversidad. Todos tenemos algún punto de interés en la biotecnología".


*Estudió en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Luego de “La noche de los bastones largos” emigró a Chile. Actualmente...
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