Medicina Funcional y Salud Intestinal: El Enfoque de Pereyra

Facundo Pereyra, un destacado médico gastroenterólogo argentino, compartió sus perspectivas sobre el futuro de la medicina funcional.

Pereyra sostiene que esta disciplina permitirá una mayor comprensión de cómo los cambios en los microorganismos intestinales pueden influir en el tratamiento de diversas enfermedades, desde infecciones graves hasta trastornos de salud mental.

Al reflexionar sobre el nuevo año, Pereyra aboga por una reevaluación de la medicina contemporánea. Esto no significa descartar las prácticas médicas tradicionales, sino integrarlas con enfoques de salud más avanzados y adecuados para el siglo XXI.

Con el desafío de vivir más tiempo, pero también mejor, la medicina funcional ofrece una dirección prometedora.

Pereyra, oriundo de Cipolletti, provincia de Río Negro, tiene una rica experiencia en el campo, con formación en hospitales de prestigio tanto en Argentina como en el extranjero.

Su interés en la medicina se vio influenciado por su padre, Juan Carlos Pereyra, un cirujano y gastroenterólogo pionero en la región de la Patagonia.

En su práctica, Pereyra combina la medicina tradicional con la funcional, enfocándose en los desequilibrios de la microbiota intestinal que pueden causar una variedad de síntomas y enfermedades, tanto digestivas como no digestivas. Sus enfoques innovadores han demostrado ser eficaces en muchos pacientes.

Pereyra destacó la singularidad de su enfoque, enfocado en tratar afecciones asociadas a la microbiota, abordando problemas como migrañas, ansiedad, depresión y psoriasis con tratamientos dirigidos a mejorar la microbiota.

Su educación médica formal comenzó en la Universidad del Salvador y continuó con residencias y especializaciones en instituciones reconocidas como el Hospital de Clínicas General San Martín y el Hospital Bonorino Udaondo, referente en gastroenterología.

Pereyra enfatiza que muchos no son conscientes del impacto de los problemas digestivos en el cuerpo, que pueden manifestarse en la piel, cefaleas, sobrepeso y enfermedades autoinmunes, entre otros.

Inspirado por su padre, quien observó mejoras en pacientes gastroenterológicos tratados por médicos naturistas mediante cambios dietéticos, Pereyra ha incorporado estos aprendizajes en su propia práctica, logrando resultados positivos en el tratamiento de diversas enfermedades.

Facundo Pereyra, un respetado médico gastroenterólogo argentino, habló sobre su trayectoria y el futuro de la medicina funcional.

A pesar de su extensa formación en gastroenterología en Buenos Aires, incluyendo más de cuatro años en el Hospital de Clínicas y seis en el Hospital Udaondo, Pereyra inicialmente era escéptico sobre las prácticas que su padre aplicaba en su consulta en Cipolletti.

Las historias de curaciones de artritis, depresión o migraña a través de cambios dietéticos le parecían increíbles, ya que no estaban respaldadas por investigaciones científicas.

Con el tiempo, Pereyra comenzó a reconocer el valor de estos tratamientos y a interesarse en la medicina funcional, una disciplina que ya cuenta con un departamento en la Cleveland Clinic de Estados Unidos.

Aunque todavía enfrenta cierta resistencia en el ámbito médico, él cree firmemente en su eficacia y potencial, respaldado por investigaciones y trabajos que ha enviado a Estados Unidos.

La medicina funcional, según Pereyra, tiene raíces milenarias, remontándose a Hipócrates, quien ya reconocía la influencia del intestino en diversas enfermedades.

Esta disciplina se enfoca en la relación entre un intestino permeable y una variedad de enfermedades y síntomas, una conexión que Pereyra ha observado en sus pacientes durante años.

Aunque todavía se considera una medicina alternativa, Pereyra está convencido de la existencia y relevancia del intestino permeable.

Subraya que síntomas digestivos pueden estar vinculados a otros problemas de salud, y recalca la importancia de consultar a un médico experto y realizar los chequeos gastroenterológicos necesarios.

Pereyra explica que el intestino actúa como un filtro, y su permeabilidad puede desencadenar problemas de salud. Destaca el papel de la microbiota, no solo en funciones digestivas, sino como un órgano endocrino esencial, similar en importancia al riñón o el hígado.

Cuando la microbiota se empobrece, disminuyendo en diversidad y cantidad, se inicia un proceso de enfermedad silenciosa, concluye el médico.

—Doctor Pereyra, hablemos sobre la microbiota intestinal. ¿Qué es exactamente?

—Facundo Pereyra: La microbiota intestinal es un conjunto de microorganismos que coexisten en nuestros intestinos y producen sustancias beneficiosas para el cuerpo.

La diversidad es clave; una mayor variedad implica una mayor producción de sustancias útiles como agentes antiinflamatorios, antidepresivos, ácidos grasos que regulan las enfermedades intestinales, y una gama de vitaminas y metabolitos cuyos beneficios estamos empezando a comprender más detalladamente.

—¿Cuáles son las consecuencias de un desequilibrio en la microbiota?

—Cuando la microbiota se debilita, disminuye la variedad de especies y, por ende, la cantidad de bacterias, hongos, virus y arqueas. Esto indica un mal funcionamiento de este ecosistema, lo que conduce a enfermedades de manera silenciosa.

Un aspecto crítico es el impacto en el sistema inmunitario. Una microbiota debilitada produce menos ácidos grasos de cadena corta, especialmente el butirato, que es esencial para mantener la integridad del intestino. Esto resulta en un aumento de la permeabilidad intestinal.

El intestino actúa como un filtro, absorbiendo nutrientes beneficiosos y bloqueando elementos dañinos como toxinas y microorganismos.

Con la disminución de la microbiota, este filtro se vuelve menos efectivo, permitiendo el paso de elementos nocivos y generando lo que conocemos como intestino permeable.

El Dr. Pereyra explicó los efectos adversos de un mal funcionamiento de la microbiota intestinal:

  • Trastornos digestivos comunes como distensión abdominal, diarrea y constipación.
  • Problemas derivados de un sistema inmunológico debilitado o hiperactivo.
  • Afecciones relacionadas con la salud mental que afectan al cerebro.

—¿Qué sucede cuando el intestino comienza a filtrar toxinas?

—Esto sobrecarga y debilita el sistema inmunológico, que reside en gran parte en el intestino, donde el 70% de las células inmunitarias protegen contra invasores nocivos. Una permeabilidad intestinal excesiva causa una sobreactividad del sistema inmunológico, liberando citoquinas y desencadenando una inflamación crónica de bajo grado. Esto significa que el sistema inmunológico se debilita por el exceso de trabajo, aumentando las citoquinas inflamatorias y desencadenando un estado de inflamación crónica que activa varios síntomas y enfermedades.

En este contexto, el Dr. Pereyra describió una variedad de infecciones y síntomas provocados por un sistema inmunológico agotado o, en el extremo opuesto, un sistema inmunológico hiperactivo.

«Las citoquinas en la sangre provocan síntomas inespecíficos que la medicina está comenzando a reconocer y que yo he estado investigando durante años», concluyó.

  • Infecciones recurrentes del tracto urinario
  • Diversos tipos de virus
  • Faringitis frecuente
  • Gastroenteritis
  • Candidiasis vaginal recurrente
  • Brotes de herpes
  • Cefaleas
  • Sensación de hormigueo y entumecimiento
  • Erupciones cutáneas
  • Prurito
  • Alergias, incluyendo rinitis
  • Edema en manos, pies y rostro
  • Síndrome de fatiga crónica
  • Deseo excesivo por los carbohidratos y el azúcar
  • Problemas para perder peso
  • Agotamiento persistente
  • Dolor en articulaciones y músculos
  • Activación o exacerbación de ciertas enfermedades autoinmunes, incluyendo Hashimoto, lupus, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, artritis reumatoide y psoriasis.
  • Desórdenes hormonales femeninos como el síndrome de ovario poliquístico, endometriosis, síntomas premenstruales y problemas de fertilidad.
  • Alopecia
  • Visión borrosa
  • Niebla mental
  • Síndrome de piernas inquietas
  • Dolor en la planta de los pies

El intestino: nuestro «segundo cerebro»

El Dr. Pereyra también abordó el concepto del intestino como el «segundo cerebro» del cuerpo, explicando que este órgano posee una gran cantidad de neuronas, comparable a la médula espinal o el cerebro de un perro, y comparte neurotransmisores con el cerebro.

El «primer» y «segundo» cerebro están conectados a través del nervio vago, que actúa como un canal de comunicación entre ambos. Esta conexión explica fenómenos como las «mariposas en el estómago» cuando nos enamoramos o problemas digestivos como diarrea o estreñimiento en situaciones de estrés.

«La ciencia ha descubierto que la inflamación intestinal puede tener efectos directos en el cerebro, causando problemas como insomnio, ansiedad o depresión», comentó Pereyra.

Esta relación se explica por varios mecanismos, siendo uno de los más conocidos la neuroinflamación.

Cuando el intestino se inflama y se vuelve más permeable, permite la filtración de toxinas que activan una respuesta inmunitaria excesiva y generan inflamación en el sistema nervioso, lo que puede resultar en insomnio, ansiedad y depresión.

Un intestino enfermo y una microbiota empobrecida disminuyen la producción de serotonina, conocida como la «hormona de la felicidad», lo que puede llevar a un estado de tristeza o depresión.

—Sobre su enfoque de tratamiento innovador, descrito en su libro como «resetear los intestinos», ¿en qué consiste exactamente?

—Para revertir la inflamación intestinal y curar las consecuencias en el sistema inmunológico y neurológico, así como los síntomas asociados, es esencial darle un descanso al intestino.

Esto implica diseñar una dieta personalizada, combinando aspectos de la medicina alternativa y convencional.

Aprendí de la medicina natural que descansar los órganos es clave para su autocuración.

Así, adapté la dieta FODMAP, común en gastroenterología, pero haciéndola más restrictiva para eliminar elementos como la avena, que contiene gluten, la carne roja, que puede ser perjudicial para algunos, y los productos deslactosados, que aún contienen caseína inflamatoria. Fusioné esta dieta con la dieta de eliminación de la medicina funcional.

Además, incorporamos suplementos como el magnesio y omega 3, conocidos por sus propiedades antiinflamatorias, siempre bajo supervisión médica. Estos suplementos, junto con prácticas para manejar el estrés, contribuyen a mantener el intestino en calma.

El enfoque que propongo para sanar el intestino, el sistema inmunológico y neurológico implica una dieta de eliminación combinada con suplementos y gestión del estrés.

Normalmente, alrededor del séptimo día, los pacientes comienzan a sentirse mejor. Luego, gradualmente reintroducimos alimentos, uno a la vez, para identificar cuáles provocan síntomas.

A menudo, los síntomas pueden demorar en manifestarse, como una migraña que aparece tres días después de comer algo específico. Sin este proceso de eliminación, evaluación, reintroducción y comparación, es difícil comprender qué está afectando al paciente.

Posteriormente, el mantenimiento implica evitar o limitar los alimentos identificados como dañinos. Una vez que los síntomas han mejorado, se puede retomar una vida normal, siempre teniendo en cuenta los alimentos que causan problemas.

—En cuanto al estrés, ¿cómo se integra en este enfoque?

—El manejo del estrés es un componente crucial de nuestro plan. Para curar y darle un respiro al intestino, es necesario proporcionarle un entorno relajante, casi como un spa.

Esto implica no solo eliminar los alimentos dañinos y agregar aquellos beneficiosos, sino también asegurarse de que el paciente se relaje lo máximo posible.

Recomendamos que hagan ejercicio diariamente y ofrecemos clases virtuales adaptadas a principiantes. También alentamos la práctica de la meditación, incluso para aquellos que nunca lo han intentado. La meditación y el ejercicio son dos actividades clave para gestionar el estrés de manera efectiva.

—Cuando alguien no se recupera con el «reset» intestinal, ¿qué sucede?

—Es verdad que hay casos en los que el reseteo intestinal no surte efecto, y estimamos que esto sucede en aproximadamente el 20% de los pacientes. Generalmente, estas personas sufren de un estrés extremadamente severo.

En estos casos, seguimos un protocolo específico para guiarlos y ofrecerles seguimiento continuo.

Si el paciente experimenta ansiedad elevada, implementamos tratamientos específicos para la ansiedad, como el uso de hongos adaptógenos, 5-HTP, teanina, o incluso recomendamos una consulta médica para la prescripción de neuromoduladores si es necesario.

—Respecto a las enfermedades intestinales, ¿su manejo adecuado puede influir en la longevidad?

—Aunque no existe una correlación directa y comprobada, se está hablando cada vez más acerca de la inflamación relacionada con la edad.

Se entiende que muchos eventos asociados a la vejez y la muerte están ligados a una inflamación progresiva del cuerpo y a un sistema inmunológico que se vuelve hiperactivo.

Esto no solo se debe a un intestino permeable, sino también a otros factores relacionados con el envejecimiento. Entre estos, se incluyen una dieta inadecuada, el sedentarismo, la obesidad, el estrés crónico, el alcoholismo y el tabaquismo.

Aunque la ciencia aún no ha establecido una relación directa entre un intestino inflamado y la longevidad, los conceptos son similares: es crucial manejar adecuadamente el estrés, mantener una dieta saludable y realizar ejercicio regularmente.


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